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Innovación en la nube

Innovación en la nube

Según un estudio realizado a principios de año por IDG Connect para Oracle, más de un 70% de las empresas que fueron encuestadas afirmó que la nube les había ayudado a retener a sus clientes y, además, a ganar nuevos. Y no solo eso: un 92% aseguraba que este tipo de computación les había permitido realizar innovaciones más rápidamente.  ¿Pero qué es exactamente el cloud computing?

La Wikipedia define la nube como “un paradigma que permite ofrecer servicios de computación a través de una red, que usualmente es Internet”. O lo que es lo mismo, un modelo que permite que muevas tus archivos o programas informáticos a unos servidores -con el fin de almacenarlos-, a los que podrás acceder a través de la Red, evitando así, entre otras cosas, problemas de espacio.

Aunque el concepto fue ideado en los años sesenta por el informático estadounidense John McCarthy, la escasa potencia del ancho de banda no permitió su expansión hasta finales del siglo XX. A partir de entonces, grandes compañías como Amazon, Microsoft o Google han realizado importantes avances en este campo, construyendo enormes sistemas de servicios vía Internet, que se encuentran sustentados por auténticas granjas de servidores.

Por qué usar la nube para innovar

Hay un buen número de razones por las que el uso de la nube está tan extendido entre compañías de diversa índole. Por ejemplo, en palabras de la directora comercial de Arsys, Nieves Franco,

cualquier empresa, sea cual sea su músculo financiero, puede acceder a servicios en la nube porque no es una tecnología especialmente cara.

O, como afirma Luis Palacios, director de Data Center y Virtualización de Cisco España,

al transformar radicalmente la forma de entregar y consumir las aplicaciones y los recursos y servicios TI, la nube, además de reducir los costes operativos y de capital, mejora la agilidad, el crecimiento y la rentabilidad de negocio, y simplifica las operaciones y su gestión para centrarse en la innovación.

Veamos algunas de las ventajas más importantes que tiene utilizar los servicios de cloud:

  • Se puede acceder a los archivos desde cualquier sitio que disponga de acceso a Internet, y hacerlo a través de varios dispositivos (tabletas, ordenadores portátiles, smartphones…).
  • El servicio está siempre actualizado, y de manera automática.
  • Ahorro de inversiones en potentes equipos informáticos y en software (este último lo provee la infraestructura en la nube).
  • Reducción de costes en temas de mantenimiento.
  • Incremento de la productividad.
  • Rápida implementación
  • Alta eficiencia energética (la energía consumida en la nube es siempre solo la necesaria).

Todas estas características permiten a las empresas invertir mayor cantidad de esfuerzos en la generación de valor y en innovación. Por tanto, es lógico que cada vez sean más las compañías tradicionales que se pasan a la nube y contratan servicios cloud, con el fin de realizar cambios sustanciales en sus productos o en sus negocios. Para ello es esencial haber realizado un análisis previo de la situación de la empresa, con el objeto de identificar qué procesos se quieren mejorar. Después todo es cuestión de elegir una plataforma que resulte útil para los objetivos principales del negocio, y de saber aprovechar sus funcionalidades al máximo.

El futuro de la nube

No cabe duda de que el futuro de las empresas pasa por la nube: según el estudio mencionado en la introducción del post, un 19% de las compañías encuestadas había alcanzado ya la “madurez cloud”, mientras que un 51% pensaba alcanzarla en 2018. La nube es, por tanto, el paso lógico hacia la necesaria transformación digital.

Especialmente importante será el uso de las llamadas nubes híbridas, que son aquellas que combinan el modelo de nube pública (gestionada y mantenida por terceras personas ajenas a la empresa) y de nube privada (un único cliente controla toda la infraestructura). Este tipo de computación permite a las organizaciones ser intermediarios de servicios; unos se encuentran en nubes públicas, pero otros solo pueden ser ofrecidos de manera privada. Algunas de las ventajas derivadas de este tipo de nube son costes menores, un mejor aprovechamiento de los recursos o una mayor agilidad a la hora de gestionar estos.

Otro fenómeno que se verá claramente afectado por la nube será el de los Big Data. Las enormes cantidades de datos que se analizan a diario en todo el mundo necesitan servicios de almacenamiento muy potentes. Y ahí es donde entran en juego los sistemas cloud, prestando sus complejas infraestructuras de software y hardware para que los Big Data puedan ser manejados con eficacia.

En definitiva, la computación en la nube está en auge, y pronto seremos testigos, entre otras cosas, de nuevas formas de comercialización basadas en esta tecnología, o del boom de profesiones centradas en ella, como los Cloud Service Brokers, intermediarios entre los clientes y las empresas que ofrecen servicios en la nube.

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