La tecnología deshumaniza, las relaciones virtuales pervierten las relaciones sociales, los robots impulsan el desempleo y la precariedad laboral… Muchos son los mitos y los tópicos del mundo moderno. Las redes sociales los amplifican, viralizando contenidos y personajes que adquieren la categoría de influyentes (aunque, en ocasiones, no son más que notorios).

«TAT Granada, Talking About Twitter» nos dio una bofetada de realidad a aquellos observadores de la misma que nos creíamos muy modernos pero que estamos muy lejos de ser millennials. El lenguaje de Twitter bulle de misteriosos anglicismos e híbridos utilizados por los jóvenes: bae (before anyone else), ghosting, crush, shippear o hype.

Más allá de la navegación banal, la compañía del pajarito azul es un fiel predictor del estado del mundo actual, de cuáles son los intereses de muchas y muy diferentes personas y, de esta manera, entender sus razonamientos y decisiones. Permite incluso predecir virulentos brotes de enfermedades o alertar de la existencia de terremotos u otras catástrofes naturales.

Algunos de los casos que se viven en Twitter muestran a personas valientes y orgullosas de sus ideas y valores y los exponen sin complejos ni ataduras. Twitter es un soplo de aire fresco que permite gritar a los cuatro vientos tus pensamientos.

Desinformación en redes sociales y cómo combatirla

No es menos cierto que también los tramposos campan a sus anchas en Twitter. Es el caso de la desinformación y las noticias falsas (fake news). Pero al someterse al análisis de los macrodatos (big data) los antivacunas, por ejemplo, toman de su propia medicina. Se les puede combatir desde el conocimiento de quienes son y desde donde actúan y contrarrestar con estrategias para facilitar el acceso a información fiable sobre salud.

Las redes sociales son santo y seña de los tiempos actuales, mucho más complejos y mucho más ricos. Twitter ha cambiado nuestra visión de los programas de televisión, del deporte femenino ¡e incluso el de jueces, fiscales y abogados!

Responsabilidad social corporativa y su difusión

Twitter es campo abonado para la comunicación de las buenas prácticas en materia de sostenibilidad. Generar un efecto imitación procurará reputación a aquel que dé el primer paso al frente e impulsará la consecución de metas más ambiciosas: el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que, en 2015, tomaron el relevo de los exitosos Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de 2000.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) entiende a la empresa como un ciudadano corporativo y mide el impacto que genera entre todos sus grupos de interés, más allá de su cuenta de resultados. Como paradigma de la relación existente entre realidad física y cibernética, la performance la #FábuladelaEnergíaMágica de #endesachallenges desvirtualizó al equipo de comunicación digital de Endesa (@juliancorredera, @bearuiznavarro, @richardfdez) y a muchos de sus amigos (@magoMigue68, @MarioMartinP, @Vivocom, @agencia_best) en un amable y divertido colofón intermedio del congreso granadino.

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