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Puntos de recarga en Europa: la evolución de la movilidad eléctrica

Puntos de recarga en Europa: la evolución de la movilidad eléctrica

Los puntos de recarga suponen un factor fundamental en el desarrollo del coche eléctrico. Son el pilar base para aumentar el tránsito de este tipo de vehículos. Desde la Unión Europea llevan años trabajando en diferentes programas para potenciar esta infraestructura, pero, ¿cuál es su situación actual? ¿Está Europa preparada para la movilidad eléctrica?

En la actualidad existen casi 120.000 puntos de recarga repartidos por todo el continente. Sin embargo, aunque parezca una cifra elevada, apenas cubre toda la infraestructura necesaria. El objetivo de la Unión Europea es llegar a 2025 con dos millones de puntos. Sin embargo, desde organismos como el de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), se ve esta cifra como demasiado conservadora. De ahí que se presente otra idea: al menos un punto de carga por cada diez coches.

Crecimiento de los puntos de recarga

En el pasado verano, la ACEA publicaba un informe sobre los puntos de recarga existentes por Europa, recogiendo hasta un total de 116.842 puntos. La situación, bastante desigual, nos lleva a ver zonas donde la movilidad eléctrica se ha convertido en la principal prioridad, y otras en las que se simplifica a un objetivo a largo plazo. Como puede verse en el mapa, la red de recarga pública refleja la estrategia seguida por cada país de la Unión Europea:

Puntos de recarga en Europa

En la lista de países publicada por la ACEA, España queda en quinta posición con menos de 5.000 puntos de recarga. Esto nos deja un 4% del total europeo. Como podemos ver, Holanda y Alemania dominan el porcentaje.

  • Holanda, con 32.875 puntos (28,40%).
  • Alemania, con 25.241 puntos (21,60%).
  • Francia, con 16.311 puntos (13,96%).
  • Reino Unido, con 14.256 (12,2%).
  • España, con 4.964 (4,26%).
  • Suecia, con 4.773 (4,05%).
  • Austria, con 3.706 (3,17%).
  • Italia, con 2.731 (2,35%).
  • Bélgica, con 1.765 (1,51%).
  • Portugal, con 1545 (1,32%).

Con una concentración tan clara en los primeros cuatro países, se quedan en el olvido otros puntos igual de importantes, como son Polonia, Grecia o Rumanía.

Una red cada vez más amplia

La perspectiva europea es muy positiva. Las redes de carga en Europa, cinco en la actualidad, conforman un ecosistema de movilidad eléctrica que crece cada día. La primera red fue Ionity, respaldada por BMW, Daimler, Ford y Volkswagen. Esta sigue ampliando su infraestructura con nuevos puntos de carga y promete próximas estaciones de recarga de aspecto futurista.

Todo parece indicar que se estaría preparando la red para que cada estación Ionity albergue al menos seis puntos de carga, aunque en algunos de los diseños pueden verse hasta diez. El objetivo del consorcio es alcanzar las 400 estaciones en 2020.

Le sigue Ultra-E, impulsada por Allego, Audi, BMW, Magna, Renault, Hubject y otras empresas del sector. Esta red, nacida en octubre de 2016, conecta Holanda, Bélgica, Alemania y Austria. La tercera, también de Allego, fue la red MEGA-E, que desplegó más de 300 estaciones de carga ultrarrápida (hasta 350 kW) y 27 centros de carga inteligentes en 20 países europeos.

Tampoco podemos olvidarnos del proyecto E-VIA Flex-E, un programa que busca testar una red de carga ultrarrápida que permita a los nuevos vehículos eléctricos con rango mayor de 300 kilómetros viajar largas distancias pudiendo recargar en tan solo unos minutos.

La última en apostar por los vehículos eléctricos fue la holandesa Fastned, que anunció el pasado mes de marzo la implementación de una red de carga ultra rápida de 350 kW. Fastned, que trabaja de manera conjunta con ABB, opera en 63 estaciones de carga rápida de Europa, aunque su mayor concentración de puntos está en Holanda.

España, el quinto país con más puntos de recarga

Quedar en quinto puesto no es tan buena noticia como parece, pues la cifra de menos de 5.000 puntos de recarga es bastante baja. En lo que llevamos de 2018, en nuestro país se han matriculado más de 9.000 coches eléctricos, pero el porcentaje de puntos de recarga no está a la altura. Sumando, además, el uso de los coches híbridos, nos quedamos con 0,25 puntos de recarga por vehículo.

Incluso dentro de nuestro país el panorama cambia. Si nos fijamos en los puntos de recarga en España, vemos cómo Barcelona es la comunidad con mayor número de puntos, casi mil. Madrid se sitúa en segundo lugar con 540 puntos, bastante por encima de los 300 de la Comunidad Valenciana.

Por no hablar de los puntos de recarga rápida. De los 4.974 puntos solo 200 son de carga rápida, quedando repartidos en 25 estaciones de supercargadores en el país.

Con estos datos, puede no resultar sencillo el poder programar paradas de 30 minutos en los viajes para, de paso, cargar las baterías de nuestros coches. Una perspectiva que no se corresponde con el aumento del 46,5% de ventas de coches eléctricos. Una cifra que va a seguir aumentando cuanto más nos acerquemos al coche del futuro, pero que se verá perjudicada si no cambia la inversión en las infraestructuras adecuadas y en los intereses medioambientales.

¿Cuál es el objetivo a partir de ahora?

Esta descompensación de puntos de recarga en Europa, y dentro de nuestro país, tiene solución. La red de recarga en Europa es un factor esencial que, por desgracia, no se ha tenido en cuenta a la hora de fijar un objetivo para la movilidad eléctrica. Desde la ACEA ya se proponía una meta mucho más inmediata, pensando en 2021, y no en 2025.

En España, los últimos acontecimientos muestran cómo las diferentes organizaciones y administraciones públicas están fomentando la movilidad sostenible para continuar con el crecimiento actual del número de ventas del vehículo eléctrico. Además, las previsiones actuales parecen indicar que esta tendencia ascendente se va a mantener durante los próximos años.

No obstante, no se trata únicamente de aumentar considerablemente el número de puntos de recarga. También se debe dar prioridad a los puntos de recarga rápida y ultrarrápida, invirtiendo así en la autonomía de los vehículos, para que un trayecto largo nunca suponga un impedimento.

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